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Fundación de la Hermandad de la Santa Vera Cruz de Marchena

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1.530. Fundación de la hermandad.

Se funda el convento de San Francisco por D. Diego Núñez de Pardo y su esposa Dª. Juana Blázquez, que apoyan a D. Francisco Rodríguez Santos para establecer en el mismo la Cofradía de la Veracruz.

 

1.533, 7 de febrero. Aprobación de las Reglas

Esta fecha es objeto de disputas pero dada como cierta a raíz del Pleito de Preeminencias del año 1.607. Posiblemente, la fundación de nuestra Hermandad tuvo como finalidad conmemorar el hallazgo de la verdadera Cruz por Santa Elena.

 

1.573, 19 de febrero de 1.573. Reforma de las reglas.

La fecha de fundación es tomada como la del establecimiento canónico de nuestra Hermandad en su propia capilla junto a la Iglesia del Convento de San Francisco, hoy desaparecido.

 

REGLAS DE LA HERMANDAD APROBADAS EL 19 DE FEBRERO DE 1.573

 La reforma de las reglas consta de diecisiete capítulos de los que sólo enumeramos los epígrafes:

 Capitulo 1º. Que se trata de la orden que se ha de tener en resibir los cofrades, así de luz como de sangre.

Capitulo 2º: Que trata de la sera que ha de tener esta Santa Cofradía para el servicio de ella.

Capitulo 3º: Que trata de las fiestas que son obligados a selebrar en esta Santa Cofradía.

Capítulo 4º: Que trata de la elección de oficiales.

Capítulo 5º. De lo que ha de ser obligados a cumplir los mayordomos.

Capitulo 6º: Cómo se ha de tomar las cuentas a los mayordomos.

Capítulo 7º: Cómo se ha de recibir al muñidor y de lo que es obligado a cumplir.

Capitulo 8º: De los cavildos que son obligados hacer.

Capítulo 9º: Que trata de los que ha de heredar la cofradía.

Capítulo 10º: Que trata del servicio de los entierros.

Capítulo 11º: De cómo se ha de enterrar a los pobres.

Capítulo 12º: De los entierros de los ricos.

Capítulo 13º: Del modelo que se ha de tener en repartir demandas.

Capitulo 14º: Del orden que se ha de tener en la procesión del Jueves Santo en la noche.

Capítulo 15º: De la orden que se ha de tener en el labatorio de los hermanos.

Capítulo 16º: De la orden que se ha de tener en las memorias.

Capítulo 17º: De la orden que se ha de tener el Jueves Santo en la noche.

Destacamos los capítulos dedicados a la Caridad, virtud que junto a la Fe y la Esperanza tienen a Dios como fin, sin ella la cofradía carecía de sentido. En este aspecto la hermandad de la Veracruz sufragaba los gastos del casamiento de doncellas huérfanas, hijas de hermanos, siempre y cuando sus fondos lo permitían, cuyo ajuar tendría un valor de 15.000 maravedíes. Además, cuando las arcas lo permitían o si había provisión de trigo, se destinaría a dar limosnas de pan en los años trabajosos a sus hermanos pobres, e incluso en tiempos de abundancia se extendía esta limosna a las viudas pobres de la villa. Dentro de la caridad, otra de las obligaciones que se tenía era la de asistir a los entierros de hermanos, llevando el féretro a hombros y aplicarle las misas y sufragios correspondientes.

 

1.559.- Bula Papal

Expedida por S.S. el Papa Pío IV el 29 de Agosto de 1.559, por la que, tanto la capilla como la Hermandad gozaba de todas las bulas y privilegios para el disfrute de las indulgencias de aquella iglesia y mediante la cual la Capilla de la Cofradía de la Vera-Cruz, quedaba hermanada con la Santa Iglesia Lateranense (San Juan de Letrán de Roma), hecho que la dotó de título propio en defensa de su autonomía de dominio dentro de la Comunidad Franciscana con la que convivía dentro del Convento de San Francisco.

El Papa Pío IV fue investido en 1.559 y presidió la conclusión del Concilio de Trento siendo cardenal. Revocó la política de su predecesor, Pablo IV, en especial en lo que se refiere a su hostilidad hacia España y en 1561-62, tres años antes de morir, volvió a convocar el Concilio de Trento, que había sido suspendido en 1552.

 

Desde los orígenes realizó su salida procesional el Jueves Santo. Quizás el interés de nuestra Hermandad por mantener este día era el de gozar de los privilegios e indulgencias de las que se hacían valedoras aquellas Hermandades que posesionaban el Jueves y Viernes Santos, de ahí que siempre se intentó salir la noche del Jueves Santo y entrar en la madrugada del Viernes Santo.

 

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